La Etapa
Terrassa-Inspección Camí Moliner 2012-Terrassa
Datos de Interés
70,67Km.
2292m. de desnivel positivo acumulado
4h26m
15,96Km/h de velocidad media
Índice IBP: 160
Perfil de la Etapa
La Crónica
El problema de tocar la excelencia con los dedos durante tantas semanas seguidas por motivos tales como vistas, recorrido, condiciones meteorológicas, etc. trae como consecuencia que una salida chula como fue la de este pasado domingo, quede relegada a un segundo plano ante la magnitud de lo vivido hasta ahora.
Para esta semana, queríamos explorar un poco el recorrido de lo que será el Camí Moliner de este año. Esta necesidad de ponerse la venda antes de tener la herida, está plenamente justificada y es que si algo caracteriza a esta pedalada popular que este año llegará a su 13ª edición, es su dureza. Recorridos eminentemente rompepiernas, con mucho desnivel y siempre con las clásicas emboscadas que hacen las delicias de unos y se convierten en un martirio para otros.
Para esta nueva aventura, contamos con la presencia de MAD (ya recuperado de su gripazo), Coppino (que esta semana no tenía que entrenar a futuras glorias), Adán (este no se pierde ni una). Nando por su parte, causaba baja porque al parecer, la típica cena “inofensiva” acabó yéndosele de las manos…
A las 08:45 partíamos en dirección a Matadepera para afrontar la subida a Can Torres. Durante la subida, MAD y Fran se van por delante xino-xano, mientras que Adán y Coppino, expertos “Molineros”, ven claro que su ritmo es otro y reservan fuerzas ante lo que se avecina. Si la semana anterior la nieve ya hacía acto de presencia durante la subida, esta semana la pista ya estaba mucho más despejada, si bien la nieve caída a última hora, le daba a toda la ruta un aspecto “casposo”. Tras la reunificación en Can Torres, tramo de enlace hasta la bifurcación, donde seguimos recto hacia el Mont Rodón. Pese a que MAD iba avisado de las dos paredes que preceden a la banderita que corona la cima, sufrirlas en sus carnes hizo que se le escapara algún que otro estertor de dolor. Si subir al Mont-Rodón es duro, bajarlo es la bomba. Velocidades de vértigo, pero extremando la precaución, ya que la nieve que quedaba en la pista, se había prensado ya de tal manera, que las placas de hielo en las que se había convertido, hacían que algunos tramos fueran lo más parecido a una pista de patinaje sobre hielo.
Al final de un breve tramo en subida, dejamos la pista principal para tomar el primer sendero del día, estrechito y húmedo, pero sin dificultad técnica alguna, cosa que hace que nos envalentonemos y lo bajemos en plan No Fear. Tras el sendero nos espera una continuación en forma de subida con tramos técnicos con piedra, que nos deja en la pista que bordea Sant Feliu del Racó subiendo el Girbau. Tras dejar atrás el pueblo, seguimos la pista hacia el Coll de Grúa, con su doble rampote que hace que Adán empiece a mascullar palabras irreproducibles en un blog con clase como este. Por suerte, la cosa no va a mayores, porque tras la subida viene otra mini-trialera en bajada que nos lleva directos hasta la calle del Camí Moliner propiamente dicho.
El tramo que tenemos a continuación que finaliza en la Barata es, posiblemente, el más traicionero, ya que se hace eterno. Aquí es donde el adjetivo “rompepiernas” brilla en su máximo esplendor. Un continuo sube-baja que pasa por Can Robert y Can Garrigosa que te deja las piernas destrozadas. A eso, hay que añadirle que estamos en la zona más fría de todo el recorrido y las placas de hielo de la zona de Can Pèlags campan a sus anchas, lo cual origina las situaciones más divertidas de la mañana.
Caso 1: Se te va la rueda de delante.
Nada que comentar, te pegas una hostia y se acabó. Fácil.
Caso 2: Se te va la rueda de atrás.
Aquí la cosa se complica:
Caso 2.1: Dejas de pedalear.
En esta situación, es probable que evites el ostión, ya que si no vas flechado, te da tiempo a sacar el pie de la cala y controlar la bici.
Caso 2.2: Sigues pedaleando incluso con más fuerza.
Esta es quizá la situación más habitual, ya que al notar que pierdes tracción, instintivamente crees que pedaleando con más fuerza, conseguirás salvar la situación. El efecto es justo el contrario, la bici no se mueve del sitio, la rueda de atrás gira a gran velocidad sobre el hielo y al final, previa pirueta fantástica en forma de giro brusco (o “crusaíto”), acabas besando el suelo.
Pues bien, tras repasar mentalmente todos los “crusaítos” ejecutados, creo que debo otorgarle y le otorgo a Adán el premio gordo de la mañana por su “crusaíto en subida”. Cabe recordar que a Adán ya se le conoce como el 720º, por su doble voltereta hacia atrás (¡¡¡y también en subida!!!) y se está convirtiendo poco a poco en todo un referente en la exploración de los límites de la gravedad dentro de la BTT.
Una vez llegados a la Barata, bajamos por el sendero paralelo a la carretera sin poner un pie a tierra. Aquí es donde debo reconocerle el mérito a MAD, un auto-declarado cagón bajando, pero que incluso en el escalón final de la riera y espoleado por Fran, decidió cerrar los ojos y lanzarse al vacío en plan “que sea lo que Dios quiera” y salir airoso del envite.
Pero a MAD le está pillando otro toro y llegados a este punto, compromisos familiares le obligan a abortar y decide seguir por carretera hasta casa.
Coppi, Adán y Fran deciden seguir y se citan en la Pastora, siguiente punto de referencia en la ruta. Mientras Fran se come el bocata, hace su aparición Adán, que llega enfurecido. Al parecer, un pamplinas se ha dedicado a chuparle rueda toda la subida y a pegarle palos de vez en cuando…
Pero está por llegar Coppino, que es pararse y soltar por la boca la mejor frase de la jornada:
“Voy sobradísimo subiendo, pero no avanzo ni un metro.”
Creo que habría que dedicarle una tesis a semejante aseveración, pero dada mi ignorancia en la materia, le dejo esa tarea a gente tan avezada y tan experta en el mundo del ciclismo de alta competición, como son los carreteros del C.C. Maco.
Esta frase acaba con las pocas fuerzas que le quedaban a Coppi y tras sobornar a Adán con un par de cervezas, deciden recortar por el Teix y despedirse de Fran, que recorre en solitario la última parte de la ruta. Descenso hacia la Caseta de la Pineda por un tramo/sendero oculto que sale a mano derecha de la pista principal y posterior prolongación del descenso hasta Can Font d'en Gaià.
Y a partir de aquí, la subida final del día por la pista que sube paralela al torrent d'en Gaià, que deja a la derecha el desvío hacia Can Guitard y que, una vez atravesado el torrente, cruza la carretera de Rellinars, para coger otra pista ancha que empalma con la Font del Troncó y que luego sube a la izquierda por la doble pared vertical hasta la cuádruple bifurcación de les Foradades. Aquí ya todo es "falso llano" y la subida a Can Candi por detrás, es el último escollo que hay que salvar antes del descenso triunfal hasta Matadepera y posterior rierada hasta Terrassa.
Como conclusión decir que la ruta parece no tener la dureza extrema de otras ediciones, pero claro, el ritmo con el que la hicimos no tiene nada que ver con el ritmo que llevaremos el día 4 de Marzo. Aparte, claro está, de que a buen seguro que nos espera alguna que otra emboscada que no hará otra cosa que ponerle la puntilla a la ruta y que fijo que hace que me tenga que comer con patatas todo este último párrafo. Y es que como bien dice el refrán, “Uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras”…
Veremos a ver.






















