viernes, 19 de octubre de 2012

Bicicims 2012 Larga

La Etapa
Manlleu-Bellmunt-Tosca dels Degollats-La Salgueda-La Vola-Coll de Bracons-Joanetes-Hostalets d'en Bas-Coll de Sant Crist-Pla d'Aiats-Cabrera-Campamar-L'Esquirol-Manlleu

Datos de Interés
84,78Km.
3265m. de desnivel positivo acumulado.
7h28m
11,61Km/h de velocidad media
Índice IBP: 237

Perfil de la Etapa










La Crónica
El año pasado ya me quedé con las ganas de hacer la Bicicims, pero se puede decir acabé la Selénika asqueado de bicicleta y decidí poner punto y final a la temporada en cuanto crucé la linea de meta.
Esta año ha pasado justo lo contrario. El no haber podido hacer la Selénika la semana anterior debido a que la peque se puso enferma, me había dejado con ansia de bici. Sin embargo, la cosa tampoco pintaba demasiado bien, ya que fue ponerse buena la peque y ponerse malísima la madre, con lo que hasta prácticamente la noche de antes, no vi claro que podría hacerla.

Para locuras de este tipo, no hay muchos más Macos locos que tengan lo que hay que tener para apuntarse. De hecho, al final solo me secundó el único que ha estado a mi lado en todas estas barbaridades que solo a mí se me ocurre hacer, el gran MAD. Que le digo de hacer una Brevet de 300Km., se apunta. Que le digo de hacer una Pedals Non Stop el año que viene, se apunta. Que le digo de apuntarse a esta carnicería cuyo sello de identidad es cargar con la bici al hombro más de una hora, jugándote el pellejo escalando montañas, se apunta. Rinde incluso en juergas nocturnas, señores. Es una máquina. Crack de día y crack de noche.
(Anda que no te quejarás, que no veas si te estoy dando jabón, ¿eh??

Como su nombre indica, la Bicicims es una mezcla entre ir en bici y hollar cimas. En su página web, destinan su prueba a ciclistas de nivel alto/muy alto, amantes de la naturaleza y personas aventureras y arriesgadas. Bien, otra posible definición sería excursionistas de nivel medio y que no les importe echarse a la espalda durante un par de horas, una bici de más de 10 kilos. Pero bueno, no se puede negar que no engañan a nadie y que los que allí asistimos, sabíamos perfectamente a lo que íbamos y lo que nos esperaba por delante, una de las pruebas más duras de estas características.

Llegamos bastante antes de lo previsto y casi que ni estaba puesta aun la carpa donde había que recoger los dorsales. Con toda tranquilidad, montamos las bicis, acabamos de vestirnos y preparamos todo lo que podríamos necesitar en ruta.
Poco a poco, fuimos congregándonos los 100 locos que íbamos a tomar la salida y a eso de las 07:30, ya pudimos retirar nuestro dorsal y el libro de ruta para aquellos que no dispusieran de GPS. Por cierto, un libro de ruta la mar de currado, la verdad. Acostumbrados a pedaladas masificadas, aquí todo era como muy familiar, todo iba más despacio, con mucha parsimonia. Sin embargo, a la gente de la organización se la veía como estresada, incluso un pelín desbordada. Todo tiene su explicación. Según comentaban, el año pasado acudieron a la cita unos 50 bikers. Este año habíamos cubierto el cupo máximo de 100, así que es lógico que la gente fuera un poco de culo. Sin embargo, hay que decir que la amabilidad y simpatía fue máxima en todo momento. 

MAD, cortejando a la organización
Poco antes de tomar la salida.





Ya llevamos unos años asistiendo a marchas y eso hace que, poco a poco, siempre te encuentres con amigos con los que has coincidido en otras ocasiones. Esta vez no iba a ser menos y allí me encuentro con Xavi, el que fue mi compañero en la pasada Pedals de Foc Non Stop y con Ada y Santi, otros rockeros de la BTT que no se pierden ninguna fiesta, las bestias pardas de los Independents de Torelló, Oriol Colomé de Bicis Esteve, etc...

Con Xavi, mi compañero de habitación de la PDF
Foto familiar antes de la salida. Otra tradición de la Bicicims.
Por fin hace su aparicion estelar el coche de los Mossos, que nos llevará hasta la salida del núcleo urbano de Manlleu. Poco después de las 08:10, el coche de los Mossos se contagia del espíritu Bicicims y tras encender las luces de persecución, quema neumáticos durante un par de segundos y se pira derrapando a toda leche. Literal. Si lo engancha otra patrulla, lo multa fijo.

Jojojo... A la cabeza del pelotón...
Escapados de salida...
MAD y yo salimos a rueda del coche patrulla y al girarnos, vemos que vamos solos. La peña suda olímpicamente del calentón inicial. Entramos en la primera pista del día y seguirmos en solitario. No entendemos nada. El terreno ya pica hacia arriba. Yo voy siguiendo fielmente el track y llego a un primer punto en el que abandono el asfalto para hacer un pequeño "recto". MAD me sigue y pronto vemos que hemos hecho el primo. El resto de gente ya se conoce el camino, ha seguido la carretera a toda leche y para cuando volvemos a enlazar con la carretera, ya nos han pasado unos cuantos aviones.

En St. Pere de Torelló, más de lo mismo. El track me mete por una calle a la izquierda y veo que todo el mundo sigue recto. Más adelante y tras un buen rampote, enlazo con los que han atajado siguiendo recto (MAD entre ellos). Poco después da inicio el primer puertarraco del día, la ascensión al Santuari de Bellmunt. Desde el pueblo, son casi 7Km. por carretera asfaltada al 9,4% de media, de los cuales, los 2 primeros se hacen relativamente bien, y a partir de ahí, la cosa siempre se mantiene sobre el 13% salvo en alguna excepción, hasta llegar al aparcamiento. A partir de ahí, la puntilla la ponen los últimos 400 metros al 23% de cemento rallado que conducen hasta el Monasteri.
Como siempre, pongo mi marcheta crucero y veo que MAD se mantiene siempre a escasos metros. Parece ser que su semana mega-intensiva de entrenos está dando frutos. Sin embargo, a falta de 2Km. le pierdo de vista. No sin esfuerzo, logro coronar y me paro a beber algo en el primer avituallamiento.

Coronando y directo al avituallamiento...
Coronando y directo a las escaleras...
Tras coronar, empieza la otra Bicicims. Tramo de escaleras en bajada y primera vez que me echo la bici a la espalda. Poco después da inicio uno de los muchísimo senderos que transitaremos durante el día. Bajada estrechita, algo técnica, pero que se puede hacer sin problemas y en la que nos hacen fotos tan espectaculares como estas...

Disfrutando como enanos...
Cómo bajaba MAD, amigos..
Superado este primer escollo se van sucediendo los tramos de sendero y pista, que nos llevan por la Tosca de Degollats y que culminan con la subida al Coll de la Salgueda por pista bastante ciclable. Una vez arriba, nos metemos por un prado en el que nos encontramos tumbada a la bartola y disfrutando del día a la pobre Ada, que aun no ha conseguido recuperarse de su esguince en la Iron Bike de este año y que se entretiene animando a todos los que por allí pasamos y echándonos fotos.
Tras el descenso, llego a un tramo en plan esplanada donde no veo salida... Es lo que tiene la Bicicims, que en cualquier momento puedes verte obligado a "abrir camino". Y como a lo lejos se divisa un camino, pues lo más fácil es llegar a él en línea recta, aunque eso conlleve abrir camino a machetazo limpio...
Tras la consiguiente sollada por cortesía de la densa población de espinos que atravesamos con orgullo, breve tramo de carretera y llegamos a la bifurcación entre ruta larga y corta. Aquí me vuelven a apuntar el dorsal, aprovecho para beber algo y seguir adelante. Pese a la tralla que llevamos encima, a esta alturas de la película la cosa no era tan dura como la pintaban. Ciclistas con los que iba coincidiendo, hablaban de que lo peor estaba por venir y cuando yo les decía "Sí, las escaleras de Cabrera", ellos me decían "No, más bien El Sant Crist i el Calvari"...

MAD dándolo todo...
Alguno de los alegres senderitos...
La Tosca de Degollats
Tras tomar el desvío hacia la ruta larga, empezamos el ascenso al Coll de Bracons, coll que yo había subido previamente por carretera en un par de ocasiones durante la Terra de Remences, pero por la otra vertiente. Subirlo por pista también tiene su gracia, no os vayáis a creer, pero las magníficas vistas que ofrece así como el resgurado que ofrecen sus bosques, hacen muy amena la subida.
Al llegar arriba, superamos una concentración de coches aparcados y enseguida tomamos una pista de bajada a la derecha alucinante, que nos lleva hasta la carretera que va a Joanetes y porsteriormente a Hostalets d'En Bas y su enésimo control/avituallamiento (¿Cuántos avituallamientos hubieron en toda la ruta? ¿6, 8? ¡Qué barbaridad!).

Con buena cara, antes de lo peor...
Con cara regular, antes de lo peor...
Salgo del avituallamiento y me uno con un chico con un maillot del BiciEquip que corre Copa Catalana y que me dice que le han comentado que lo que nos espera a continuación es una preciosa excursión a pie.
Efectivamente, a la que abandonamos la carretera, nos metemos por una especie de sendero/pista por el que, en un principio, se puede ir encima de la bici. Sin embargo, pocos metros más adelante, el camino se llega de escalones de piedra complicados, junto con un desnivel considerable. El camino andando, sin embargo, se hace ameno en compañía del otro chico. Vamos explicándonos batallitas que hemos vivido durante la temporada a la vez que ascendemos, cada vez más despacio, ya que la caminata empieza a ser considerable. De todas formas, repito, tan solo es una caminata. Escalar vendría después.
Pero antes... ¡¡¡Otro avituallamiento!!!
A este llegamos ya un poco calentitos y nos paramos tranquilamente a comernos una buena butifarra, sentados en unas sillas que ponen a nuestra disposición. Por detrás llega un grupo de 4 ciclistas más, entre ellos Santi, uno que lleva un conjunto tremendo de preso a rayas blancas y negras y otro chaval al que comentan que "se le han salido los músculos del codo" (¿¿¿???) Yo le miro y la verdad es que en ese codo se apreciaban formas y bultos muy extraños.

MAD ensañándose con algo mientras la voluntaria mira perpleja...
¡¡¡El control de las butis!!!

Tras ponernos ciegos comiendo, los seis retomamos la ruta. Todo va bien por pistas súper chulas por donde se puede rodar fino, hasta que el Garmin me marca que debo abandonar la pista principal e irme por campo a través. Miro a lo lejos y no veo rastro de camino alguno. Ante mí lo único que tengo es la ladera de una montaña...
Evidentemente, por ahí no hay quien cicle y veo claro que está a punto de iniciarse "La Otra Bicicims".
La subida al Sant Crist o "El Calvari", se trata de una subida al más puro estilo montañero, de esas que necesitas las manos y los pies para ir trepando. ¿Que cómo lo hacíamos para subir con la bici? Fácil. Buscándonos la vida, jojojojo.
Había tramos de primero encaramar la bici y luego subir tú y luego otros de los de girarse para coger la bici de más abajo, pero la mayoría se podía hacer a base de pasos cortos y escalones bestias y con la bici a cuestas.

The beginning of the end...
Por aquí aun se podía tirar de la bici...
Por aquí ya costaba un poquito más...
El Sant Crist fue un auténtico infierno...
Lo bueno que tiene subir tan arriba, es que pocas veces puede uno disfrutar de vistas tan espectaculares como las que se podían divisar desde el Pla d'Aiats. Y si hay suerte y la bajada es estrechita y ciclable, entonces la diversión está más que asegurada.

Allí a lo lejos empezaba la bajada...
Como he dicho, vistas espectaculares...
Ya solo nos quedaba por delante las temidas escaleras de Cabrera, que visto lo visto, se nos antojaba bastante más fácil que lo que acabábamos de subir. Sí, son escaleras, pero al menos se puede ir agarrado y se puede mantener el equilibrio, que no es poco.
Antes de iniciarse el tramos de escaleras... ¡¡¡Otro avituallamiento!!! Aquí Santi y otro chico ya van por delante y en mi grupo quedamos el preso, el lesionado, el de BiciEquip y yo.
El preso y el lesionado se ponen a subir escalones pero tienen que ir parando cada pocos metros, lo que no ocasiona un tapón al resto. Al final, me canso más parado a que arranquen, que subiendo sin parar y les pido paso. Sin nadie por delante, puedo subir bien todos los escalones hasta arriba sin parar.
Arriba de todo, unos excursionistas me felicitan y llego por fin al monasterio.

¿Veis el caminito hasta el monasterio?
Para ir calentando...
Rocky estas no las sube...
Alejándonos del monasterio...
Pero no acaban aquí las aventuras... Ni las escaladas... Tras el cresteo que veis en la última foto, viene un tramo de saltos al vacío con argollas en las rocas como punto de apoyo que no tiene desperdicio... Y para rematar, una especie de via ferrata en la que vas agarrado a un cable metálico que han puesto en la roca, para que no te precipites al vacío...

Este, de camino a buscar su bici...
El maquinón... Oriol Colomé...
Una vez en tierra firme, ya lo que nos quedaba era coser y cantar. Pongo la directa y en el último avituallamiento del día, me encuentro con Santi, con el que hago lo que queda de ruta. Vamos en plan cacería, sabiendo que la cosa ya pronto se acaba. Aprovechamos para comentar cómo ha ido la temporada, cosa que hace que nos relajemos tanto, que la caguemos un par de veces a la hora de decidir el camino a seguir. La marcha está prevista a 83Km. Sin embargo, mi Garmin pasa de los 82Km y yo no veo Manlleu por ningún lado. La última parte del recorrido me recuerda al territorio de los Monegros, hasta que por fin, cuando supero los 84Km. nos encontramos circulando por las calles de Manlleu.

Uno de los últimos senderos...
Lanzados hacia Manlleu...
Entrada triunfal en la plaza desde donde hemos tomado la salida casi 8 horas antes y la antítesis de lo que suelen ser este tipo de llegadas. No hay ni arco de meta, ni tumultos, ni ruido ensordecedor. Todo es mucho más acogedor. Una mesa con frutos secos, tartas (y qué tartas, señores, riquísimas!!!!!!) y bebidas y tres voluntarios súper amables interesándose por cómo había ido todo.
Aparte, 7 u 8 ciclistas que habían llegado antes que nosotros y amigos y familiares de los que aun estaban por llegar.

Disfrutando del bien merecido descanso, la valoración inicial es que la ruta ha sido durísima y que quizá se habían excedido en los tramos a pie. Por lo que comentaba la gente, los últimos años no había sido tan dura e incluso había quien decía que en alguna edición, el único tramo no ciclable de subida era el de las escaleras de Cabrera y que este año, habían querido volver a los orígenes...
Yo no podía evitar parar de pensar en MAD y en el calvario que tenía que estar pasando. Poco amigo de las bajadas técnicas y ciclista eminentemente pistero, madre mía en el embolao que lo había metido.
Con los allí presentes estaba intentando evitar el rosario de insultos que me dedicaría a su llegada, cuando de repente, le veo llegar. Efectivamente, viene muerto. Perdón. Sollao y muerto.

Lo que quedaba de MAD...
La mirada que me dedica, lo dice todo. Y ya cuando se me acerca y me dice "He pegado dos vuelos espectaculares." ya no sé dónde meterme, jojojo... El tío viene que parece que lo hayan manteado, destruido, roto.
Yo tampoco estoy para tirar cohetes, de hecho, al día siguiente me aparecen unas agujetas como nunca antes había tenido, y que hacen que camine como si me hubiera dejado la poca hombría que me queda, por esas colinas perdidas de Osona.

Como siempre en estos casos, el paso de los días hace que uno vaya asimilando poco a poco lo que ha hecho y que vaya borrando los malos momentos y las penurias y solo perduren las sensaciones de satisfacción y orgullo por el reto conseguido. Creo que no hay mejor manera de concluir el calendario de pedaladas de la temporada... o sí...

Resumiendo... ¡¡¡Ya queda menos para la BICICIMS 2013!!!

lunes, 8 de octubre de 2012

MACO-MILONA 2.0 (2ª Edición, octubre 2012)

Bueno chavales y chavalas, como ya sabéis este viernes tendrá lugar la segunda edición de la Macomilona.

El tema es que nos encontramos a 4 días del certamen y sería bastante oportuno que la gente se pronunciara sobre su asistencia y sobre el lugar de celebración, ya que como se ha comentado en alguna ocasión, las Cavas están un poco retiradas, y luego hay que hacer muchos Kilometros de vuelta.

Hay varias propuestas, como pueden ser la Pastora, un bar en Viladecavalls que hacen menú económico y parece que está bien (de éste Manolo y Jessi tienen más datos), luego hay una masia en Rubí, cerca de Sant Mus (propuesta de Vendi)

Si alguno tiene alguna preferencia o propuesta interesante que lo diga, pero por lo menos pronunciaros sobre vuestra asistencia.

PD: abstenerse de hacer propuestas como el Asador, o sitios así.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Pedals d'Occitània 2012 Etapa 3/3

La Etapa
Aspet-Col de Buret-Col de Menté-Le Mourtis-Argut Dessus-Fos-Pontaut-Les-Bossòst-Era Bordeta-Es Bordes-Vilac-Vielha

Datos de Interés
69,5Km.
2186m. de desnivel positivo acumulado.
4h36m.
15,1Km/h de velocidad media.
Índice IBP: 147


Perfil de la Etapa










La Crónica
Con las dos etapas más duras de la aventura superadas con éxito y con una previsión de buen tiempo y cielos despejados para el último día de ruta, las caras de relajación y tranquilidad presidieron el desayuno en Le Bois Perche. Sin prisa alguna, dimos buena cuenta de un desayuno bastante completo a base de pan tostado, bollería, tabla de quesos, zumo de naranja, café, cereales, etc... Lo que viene siendo un desayuno "potente" que nos permitira llegar a Vielha a base de barritas energéticas y bidones de agua.
El plan era intentar hacer toda la etapa del tirón sin parar a comer y llegar a Vielha alrededor de las 14:00, para poder comer en Escunhau, donde a buen seguro nos esperaba una comilona fin de fiesta de esas que no se las salta un caballo...
Conviene aclarar que el hecho de que pese a que esta tercera etapa era la etapa menos dura de las tres, no por ello significaba que fuera a ser un "paseo". De hecho, un simple vistazo al perfil ya dejaba claro que los primeros 25 kilómetros iban a ser un no para de subir y que los últimos 30 siempre iban picando hacia arriba.
Como anécdota comentar que la que para nosotros iba a ser la etapa menos dura, para nuestros compañeros de albergue que realizaban la ruta en 4 días, esta resultaba su "tour de force", es decir, su etapa más dura.
Por ello, no nos alteramos lo más mínimo cuando aun no eran las 08:00 y ya se marchaban dando pedales. Sabíamos que tarde o temprano les cazaríamos.
Eran casi las 08:30 cuando dábamos inicio a la tercera parte del viaje.
Tras medio kilómetro de bajada, dejamos la carretera que conduce a Aspet y nos metemos ya en pista de tierra, en concreto, el itinerario 25. Un breve amago de descenso nos deja a las puertas de las primeras paredes de la jornada... Dos kilómetros de subida muy dura y que como viene siendo habitual, en frío se nos atraganta a todos.

Nando y Coppi, superando la primera crisis...
Es tal la dureza de esta primera subida, que inevitablemente pensamos en lo que deben ir sufriendo el cuarteto que llevamos por delante... Efectivamente, la bajada hacia hacia el Col du Lac y Juzet d'Izaut, nos lleva hasta un divertidísimo sendero en el que debemos guiarnos por sus marcas amarillas y rojas.
No sé si lo he comentado antes, pero estos franceses nos dan mil patadas en temas btteros... Solo la zona en la que nos encontrábamos, disponía de más de ¡¡¡600km.!!! de senderos marcados, limpiados y habilitados para la práctica de este deporte...  
Antes de que empiece a calentarme, proseguiré con el relato. El sendero en el que nos encontrábamos era eminentemente rápido y con algún que otro tramo técnico en forma de piedra suelta que no generaba mayor dificultad, que la velocidad que cada uno quisiera marcarse.

Tramo final antes del inicio del descenso...
Precisamente es en mitad de esta bajada, cuando damos caza al cuarteto que nos precede. No bajan nada mal, pero la verdad es que nosotros tiramos menos de freno y a la que el sendero lo permite, les pasamos, les deseamos suerte y seguimos nuestra cabalgada.
Finalizado el tramo de sendero, cruzamos la carretera y encaramos lo que va a significar la última gran subida de Pedals d'Occitània, la subida al temible Col de Mente.
Para ir abriendo boca, casi 4Km. de subida constante hacia el Col de Buret. Cada uno a su ritmo, pista ancha en perfectas condiciones e ideal para probarse. Inicio de subida en la que Nando me sigue la rueda con relativa facilidad, mientras que Coppino prefiere mantener las pulsaciones más controladas.
Tramos de rectas muy largas en las que decido exprimirme más, sabiendo que la cosa acaba hoy. Empiezo a abrir distancia con Nando, que prefiere no cebarse y mantenerme, eso sí, siempre a la vista. Lo que pasa es que tenerme a la vista en una recta de un kilómetro tampoco es una referencia del todo halagüeña, jejeje.
El final de la primera parte de la subida lo marca el desvío a La Couage, punto en el que decido parar a esperar a mis compañeros. Nando llega poco después, mientras que Coppino llega unos minutos más tarde, pletórico y asegurando haber disfrutado mucho de la subida.

Tras la reagrupación, 2,5Km. de subida muy suave que hacemos juntos y breve tramo de subida exigente que acaba en un caserón al más puro estilo "Matanza de Texas"...

Ultima parte del sendero que conduce al caserón...
Vehículo expuesto a la entrada...
Mejor huír por patas campo a través...
Cuando me disponía a echarle una foto conmemorativa a la casa, empezamos a oír voces procedentes del interior y ante las pocas o ningunas ganas de entablar conversación con un Leatherface a la "française", decidimos no tentar a la suerte y seguir adelante.
Y ahora sí que sí, tocaba el último tramo de subida hasta coronar el Col de Mente. Posiblemente, el último gran esfuerzo del día. Consciente de ello, decidí ir a tope. Buen ritmo de pedaleo y subida muy agradable.
1Km. antes de la cima y justo en el último desvío, el panorama era ideal para ser inmortalizado.

Paella fin de fiesta, Parte 1...
Nando, siempre moviendo demasiado desarrollo...
En cambio Coppino, bailarín de noche y bailarín de día...
Con todos de nuevo reagrupados, aprovechamos para comer algo, regar el tupido bosque e incluso emanar los efluvios de la siguiente seta mega-tóxica e hiper-alucinógena...

Atentos al ejemplar, que provocaría el caos...
Esto no eran los monguis de los que me habían hablado y se apoderan de mí unos poderosos efectos secundarios en forma de violencia desmedida, que me hacen arremeter contra todo lo que se me pone a tiro, armado con lo que parece ser una estaca de proporciones bíblicas...

A punto de descabellar a Coppino...
Dispuesto a empalar a la bestia...
Tras este breve episodio de enajenación mental que no recordaba (de hecho aun creo que las fotos son un montaje de algún paparazzi que quiere desacreditarme), los dos kilómetros hasta coronar Menté y sellar por quinta vez nuestro libro de ruta, son un mero trámite.

Estampa clásica de la cima...
Bebiendo y reponiendo fuerzas...
Col de Menté... Otra muesca en el rifle...
Coronado Menté, ya casi saboreamos las mieles de la victoria. Paradita rápida, pero lo bastante larga para que Coppino pierda el cierre del soporte de su libro de ruta y breve subida hasta la estación de esquí de Le Mourtis. Aquí, Coppino y yo nos paramos para hacer el chorras con unas estatuas de animales de cartón piedra, mientras que Nando y su exacerbado sentido del ridículo, hace como que no nos conoce y prosigue en solitario... Coppino ve el rampón que se está metiendo Nando entre pecho y espalda y empieza a ponerse nervioso ante mi pasividad. Diviso a Nando empezar a pegar chepazos (recordemos que está subiendo en linea recta lo que en invierno es una pista de descenso...) y le digo a Coppino: "Tranquilo, no es por ahí." Jojojojo... Con Nando ya casi cayéndose de lado, empezamos a pegarle voces para que dé media vuelta. Tras cagarse en todo lo que se menea, deshace el camino y llega hasta nosotros con la carita un pelín desencajada por el esfuerzo.

Fran, dormitando en brazos de un ¿¿¿castor???...
Sendero que NO cogió Nando...
Este sendero que veis, pasa por debajo del telesilla de la estación y va a parar a ese densísimo bosque que se observa en la imagen. A partir de ahora, vamos a gozar con una sucesión de senderos que parecen no tener fin. Qué manera de disfrutar bajando por caminos estrechos, pedregosos y de cruzar pueblos que se reducen a una o dos casas...
Al poco de meternos en el bosque, nos damos de bruces con una manifestación, que nos obliga a detenernos en seco...

Ojo al tapón...
Mando a mis dos esbirros a negociar...
Poca broma con el ejemplar...

Superado el escollo de pasar rodeados de bestias de más de 500kilos (aunque según Nando, alguna había de más de 900kilos...) que en cualquier momento te pegan un cabezado o una coz y te transforman en una fotito en un árbol, seguimos bajando y soltando adrenalina...

Unos kilómetros más adelante llegamos a un tramo calcado al del barrizal del día anterior, pero con una salvedad: Hoy no ha llovido. Debo decir, que bajarlo tuvo su miga. Pendiente inclinadísima de tierra que parecía que la hubieran removido con máquinas y con unas irregularidades que fácilmente podían mandarte al suelo.

¿A que parece moco de pavo? Pues no lo era...



Si hasta ahora los senderos del día habían sido mayoritariamente de tierra, faltaba la dosis de sendero con piedras y terreno enlosado. Esta zona (y el territorio francés en general) es muy húmeda e incluso aunque no haya llovido, las piedras y los adoquines siempre tienen esa pinta de estar húmedos que nos hacía ir con más precaución de la que quizá era necesaria.
En estos tramos de bajada, yo solía arriegar un poco más y llegaba abajo con una leve ventaja con respecto a Nando y Coppino. Fue al llegar a Argut Dessus, cuando tras un peligroso descenso por esos adoquines húmedos que os comentaba, Coppino no aparecía. Cuando por fin apareció, confesó haberse pegado su talegazo de la Pedals d'Occitània. Nando y yo nos fundimos en un abrazo, contentos de que todos hubiéramos recibido lo nuestro, ante un Coppino que no daba crédito a semejante ejemplo de hijoputez.
Al parecer, un leve patinazo de su rueda delantera le había mandado hacia la pared derecha de la bajada y Coppino, en lugar de tirar de frenos para detenerse, explicó que: "Como no iba muy rápido, he intentado pararme apoyando el cuerpo contra la pared... Y he conseguido frenar restregando el brazo contra la piedra". Sensacional, Coppino, sensacional...

3 kilómetros antes de entrar en territorio español, llegamos a Fos,  posiblemente el pueblo con mayor pendiente por metro cuadrado del mundo. Aquí nos coches no ponen segunda. Señores, el pueblo son cuatro casas, pero qué manera de gastar pastillas de freno...

Por fin llegamos a la carretera nacional que sale de Francia en dirección a Vielha.
Tras cagarla en la única rotonda que había y meternos de nuevo en dirección Francia, encauzamos la ruta y atacamos 6 kilómetros por nacional en la que me pongo a tirar como un animal, con todo puesto. Sé que Nando y Coppi no sufren en exceso a rebufo y efectivamente, rodamos todo el rato por terreno favorable a 35Km/h.
Cruzamos el puente de la Garona, dejamos atrás Pontaut y finalmente, abandonamos la nacional para adentrarnos en un sendero que nos va a proporcionar unas de las mejores vistas de los tres días.
Estampa clásica con nubes y nieves permanentes
Magníficas vistas con Bausén al fondo...
A punto de llegar a Les.
Este paisaje era tan bonito, que no dudamos en pararnos allí mismo a comernos unas barritas y a quedarnos sentados un cuarto de hora largo, prácticamente en silencio, embobados ante la majestuosidad del paisaje que nos envolvía.
Recuperados del embobamiento, proseguimos por el rápido sendero hasta llegar a Les, lugar elegido por Nando para coronarse con la "patinada" de la jornada.

Les, presidido por su imponente Haro...
Ese tronco que veis ahí conocido como Haro (o Taro, como se le conoce en Arties), es el protagonista de La Quema del Haro, una de tantas tradiciones ancestrales que aun se conservan en este valle. Es en San Juan cuando tras ser escalado por los lugareños con cuerdas, se le prende fuego. En Arties, la fiesta prosigue volcando en Taro y dejando que la gente lo salte aun en llamas. La fiesta acaba arrastrándolo por todo el pueblo y dejándolo apagarse en la puerta de la casa alcalde. Con un par, sí, señor... Y que diga algo el alcalde...

Tras acabar de contarle la historia a mis amigos, veo que a Nando se le ha quedado cara de duda. Está pensativo el hombre... Algo no le cuadra...
Le pregunto: "¿Qué pasa, Nando?"
Me mira con rictus de no acabar de entender y me pregunta: "¿Y cada año el tronco es el mismo?"
No es necesario decir que, fue oler sangre y Coppino y yo lanzarnos a burlarnos de él y chotearnos en su careto, pese a sus inetntos fallidos de intentar darle coherencia a algo que no la tenía. "Que si yo pensaba que solo quemaban la parte de arriba, que si incendiaban el Tar con la gente aun montada, etc..."
Máquina, que eres un máquina, jejejeje.

Cruzando Bossòst... Ya nos quedaba muy poco...

Tras abandonar Bossòst y casi a las puertas de Era Bordeta, vienen 2 kilómetros de subida con unos rampotes finales de casi un 20%, que nos recuerdan con mucho dolor, que llevamos 3 días de ruta y que los kilómetros ya pesan de mala manera en nuestras maltrechas piernas.

Ampliad la foto y veréis el sufrimiento del hombre...
Coppino, que ya no era persona...
Estábamos a poco más de 15Km. del final y las piernas ya parecían de madera.
Tramo de 2Km. por nacional hasta retomar el Camin Reiau hacia Era Bordeta y posteriormente, Es Bordes, para volver a la nacional y desviarnos hacia la carretera que lleva a Betlan.
Fue el último kilómetro de subida de la Pedals. No fue el más duro, pero creo que los tres coincidiremos que cuando lo completamos, pensamos que no nos quedaban fuerzas para subir un bordillo.
Entramos en Vilac y luego, nos metimos de lleno en el que sabíamos que era el último sendero hasta llegar a Viella. Ni que decir tiene que lo bajamos a muerte. Tan al filo lo bajamos que casi nos marcamos un fenomenal recto en una curva de izquierdas de visibilidad casi nula...
Por fin, llegamos a Vielha y tras cruzar la pasarela de madera y con la oficina de Pedals de Foc ya a la vista, Nando lanza su ataque traicionero... Yo respondo al instante y nos enzarzamos en un duro sprint sorteando cada uno por un lado a una familia que transitaba por la calle en ese preciso instante y que acaba con nuestras ruedas chochando justo en la puerta de Pedals.
Allí estaba ya mi padre esperándonos y que no dudó en posar en la foto junto a nosotros.

El C.C. Maco triunfando de nuevo...

Tras la recogida de maillots y el intercambio obligatorio de impresiones con la gente de Pedals, chasco al canto. El bar donde pretendíamos arrasar con la promoción "¡Vete a tomar por cubo! 10 quintos 10 Euros", estaba chapado...
Menos mal que mi padre, el auténtico sheriff de Vielha, se encangó de montar en un abrir y cerrar de ojos, un circuito de bares con medianas heladas, que nos teletransportó al éxtasis y que puso a mi madre subiéndose por las paredes, porque hacía rato que había echado el arroz y se iba a pasar. ¡Las patronales siempre presionando!

Evidentemente, todo artículo que no fuera la bici, fue a parar al jeep del sheriff y tras engullir las cervezas, tiramos hacia Escunhau. Como no había pérdida, Coppino decidió poner el molinillo, mientras que Nando y yo decidimos ponerle un poco más de chicha a la cosa. Así fue que llegué a la rotonda de Escunhau escapado de Nando y con una ventaja muy cómoda. Decidí entrar triunfalmente por mitad del pueblo, pero sin dormirme, ya que no quería que Nando me diera caza...
Llegué a casa de mis padres con los brazos en alto y de repente, apareciendo por la nacional, entra Nando derrapando a toda velocidad... El mamón, en lugar de entrar por el pueblo, había seguido por la nacional, para atajar y pegarme el palo en mi propia casa... Sin embargo, se comió lo mismo que Clavijo... ¡¡¡Mamón!!!

Y qué mejor fin de fiesta que una comilona en casa de los papis... El paellón estaba de escándalo, la ensalada del huerto del sheriff no tenía desperdicio y las cervezas y el vino hicieron el resto...

Paella fin de fiesta, Parte 2...
Del viaje de vuelta, prefiero no comentar nada, porque si no la crónica me quedaría muy larga y Coppino me pidió por favor que no quería que si alguien de la Guardia Civil la leía, le retiraran todos los puntos...
Solo comentar que lleva muuuuuuuuuuuuuy mal que le adelanten, jojojojojoooo.

En resumidas cuentas, inolvidable aventura y con todos, absolutamente todos los ingredientes que se le puede pedir a una travesía de estas características: variedad, buen tiempo, mal tiempo, excelentes paisajes, buena compañía y sobre todo, la sensación de haber disfrutado durante tres días haciendo lo que más nos gusta. Pedalear.

Edito: Bueno, vale, pedalear no es lo que más nos gusta...Me he calentado...